Mostrando las entradas con la etiqueta tepindro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta tepindro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de abril de 2007

Los recuerdos de Tepindro

El cielo de Tepindro
Así es, toda vida llega a mí cuando deja el mundo terrenal. No sólo de la Tierra, sino de todo el Universo.

Poseo todos los recuerdos de aquéllos que han muerto. Tengo los recuerdos de Shakespeare, Hitler y Jesucristo. En mí están todos los recuerdos de dolor que habéis padecido, humanos y demás criaturas. Todas las torturas imaginables se encuentran en mis recuerdos, Yo las he padecido. Yo he sido cada mosca que ha sufrido en la telaraña, ante la agonía de la devoración.

¿Podéis imaginar el dolor que hay en mis recuerdos? No, no podéis, porque hay y han habido muchas más criaturas en el Universo que han sufrido y que vosotros nunca conoceréis. Sólo sois una ínfima gota en un océano cósmico, una pieza insignificante de un puzzle tan grande que sólo yo puedo abarcar. La inmensidad se halla no sólo en el espacio, sino también en el tiempo, cosa que vuestras limitadas mentes no pueden entender.

Reflexionad sobre todo lo que puede haber pasado durante miles y miles de millones de años, en un lugar tan grande como es el Universo, desde que Yo existo.

Con casi toda seguridad, éste será el último post del blog.

jueves, 12 de abril de 2007

El experimento de Tepindro

Tepindro
Hace tiempo, se me ocurrió la idea de realizar un experimento. Yo, el gran Tepindro, escogí a uno de vuestros semejantes y le otorgué el poder de no envejecer, de burlar a la muerte. Durante varios de vuestros siglos ha vivido ya, siendo testigo del trasncurrir de vuestras eras y la evolución de vuestra sociedad.

Puede parecer que ese humano tenga un gran poder y sea muy afortunado (en comparación con el resto de vosotros), pero tiene una gran limitación. Vuestros cerebros no son capaces de almacenar un gran número de recuerdos, ya que están diseñados para funcionar durante un período limitado de tiempo. Por lo tanto, a medida que pasan los años, los recuerdos más antiguos del sujeto desaparecen ya que no le caben tantos en su humana cabeza, y él se siente como si parte de su vida nunca hubiera existido. Es un poco como todos vosotros, que no recordáis vuestros primeros años de vida, así que imaginad lo mal que lo debe pasar él, que no tiene pruebas de haber existido durante cientos de sus años.

¿Vale la pena sufrir esa maldición a cambio de la juventud eterna? Quizás penséis que sí, y en ese caso no os equivocaríais.

Con el paso del tiempo, el sujeto empezó a sentir la necesidad de dedicarse más y más a la escritura, para probar que estaba vivo aunque sus recuerdos se perdieran, y para impregnarse del ambiente de cada era. Ha utilizado muchos seudónimos a lo largo de los siglos.

Su actual seudónimo lo conoceréis en el siguiente post de mi sagrado blog de Tepindro.

domingo, 25 de marzo de 2007

Tepindro se pone serio

Tepindro
A veces pienso que los humanos sois seres lamentables. A pesar de vuestras innegables virtudes, vuestra sociedad depende de hilos invisibles y fácilmente corruptibles. Vosotros mismos os empeñáis en corromperlos y en sumir a vuestra civilización en el caos.

Cuando uno de vuestros semejantes tiene un problema con otro, no piensa en resolverlo, sino en lanzarse directamente a las críticas y en saciar los oídos de terceras personas, magnificando el conflicto y arrastrando a peones que deberían mantenerse al margen. Prefiere esto antes incluso de molestarse en investigar los datos fundamentales del suceso. Los humanos pensáis que sólo existe el blanco y el negro, y que vuestra verdad es absoluta, sois unos hipócritas y unos bocazas.

viernes, 16 de marzo de 2007

Tepindro os dice

Tepindro
No recordáis vuestros primeros años de vida porque sería poco conveniente. De este modo, vuestros recuerdos se reducen a la etapa en que os sentís adaptados al entorno y creéis que todo es normal. Así podéis funcionar correctamente, sin alteraciones de ningún tipo.

viernes, 9 de marzo de 2007

Tepindro os recuerda lo siguiente

Tepindro
Si Alemania hubiera ganado la Guerra, los ideales de todos y cada uno de vosotros serían muy distintos. Tenedlo siempre en cuenta, mis ingenuos amigos mortales.

En realidad, sólo es un ejemplo. Vuestros pensamientos no son más que el resultado del moldeamiento de vuestra civilización a lo largo de los siglos. Vuestros sentimientos de libertad no son más que una ilusión. Sois todos prisioneros de vuestra historia; de la historia de vuestros ancestros. Ninguno de vosotros es capaz ni de pensar por sí mismo.

jueves, 22 de febrero de 2007

Tepindro se manifiesta

Tepindro - El primer párrafo está extraído de Final Fantasy IX

Tú no sabes nada. Eres como un niño recién nacido. No sabes por qué se te dio la vida, ni con qué propósito existes... Lo único que haces es gritar para demostrar que estás vivo... y que existes. No sabes absolutamente nada.

Llegas a la vida, aceptas la realidad que se te impone, buscas respuestas y consumes las que son más fáciles de digerir... Pasan los años, tu cuerpo crece, crees que las respuestas que has encontrado hacen de tu realidad algo estable, y cada vez tienes menos dudas... Pero sigues sin saber absolutamente nada... eres un pobre ingenuo, como el resto de los mortales. Cuando reflexiono sobre vuestras existencias, no sé qué pensar...

Por una parte, siento pena por ti, pero por otra, siento admiración. ¿Cómo puede alguien como yo, el gran Tepindro, admirar a un simple mortal irrelevante? Es una sensación muy extraña, pero te lo explicaré.

Sabes que vas a morir, y sin embargo, sigues luchando. ¿Cómo puedes seguir adelante? ¿Cómo es posible que no te hundas? Sabes que un día llegará tu final, que todo aquello por lo que has luchado dejará de tener sentido, entonces, ¿por qué? ¿Por dejar tu legado a tus semejantes? Sí, se podría decir que es ahí donde está el sentido. Es por eso que te admiro a ti y a tu raza, por esa capacidad de evolucionar y de querer evolucionar, aún a sabiendas que no podrás ser testigo de la evolución de tu propia raza. Tu generosidad y amor hacia tu gran familia de simios evolucionados parece no conocer límites.

Y sin embargo, ¿qué sabes tú de la muerte? Nada, absolutamente nada, como el resto de tus conocimientos, los cuales se ciñen únicamente a un planeta perdido en la inmensidad de lo que llamas universo, una gota de agua extraviada en un océano que ni mil Poseidones podrían domar. Y ni siquiera sabes apenas nada de esa gota de agua irrelevante.

Para acabar, te diré que yo, Tepindro, valgo más que un millón de Poseidones.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Tepindro

Respetadme. Pues soy Tepindro
Tepindro soy yo. Yo soy Tepindro. El único y verdadero Tepindro; no aceptéis imitaciones. Pues de seguro habrán muchos que osen profanar el nombre Tepindro. Pero yo soy el original, el auténtico.